Efecto Pigmalión
Basado en la historia del poeta romano
Ovidio, el mito de Pigmalión, el psicólogo social Robert Rosenthal (1965) acuñó
el término “Efecto Pigmalión” al condicionamiento que generan las expectativas
o creencias de las personas sobre otros, sobre ellas mismas, así como sobre el
mundo en el que se mueven, y que determinan, en gran medida, su comportamiento.
De acuerdo a este fenómeno, lo que
comunicamos (incluido aquí el cómo y no solo el qué) puede moldear la realidad.
Rosenthal denominó esto como una suerte de “profecía auto-cumplida”, que tiene
que ver con que inconscientemente amoldamos nuestras acciones a nuestros
pensamientos.
¿Significa eso que somos lo que los demás
esperan que seamos? No necesariamente. Si bien sus expectativas llegan a
influir, no es algo que nos ata de manos. Lo decía el filósofo francés Jean
Paul-Sartre: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”, con lo que pensaron de él, con lo que él mismo pensó. No hay que olvidar que somos dueños
de nuestras acciones y, por lo tanto, de lo que queremos hacer con nosotros
mismos.
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