¿Qué queremos? ¡Libertad!

Van más de 100 días desde que comenzaron las protestas en el país. Hoy 16 de julio de 2017, día número 107 de lucha, día número 107 de convicción libertaria en Venezuela, millones y millones de venezolanos, residenciados en el país y en el exterior, toman el futuro en sus manos. El clamor es uno solo en cada punto soberano y viene teñido de tricolor.

La Consulta Popular 2017 es una fiesta democrática de manifestaciones de voluntad.

¿Quién se hubiese imaginado que llegaríamos hasta este punto? A comienzos de año, la desesperanza parecía (des)acobijarnos. Estábamos decepcionados, completamente desmoralizados. Dudábamos de cambios y de nuevas manifestaciones masivas. Todo parecía ir en nuestra contra; y el país, de mal en peor. Sin embargo, poco a poco ese malestar fue tomando otros tintes. Un nuevo soplo de esperanza inundó nuestras avenidas. Las calles comenzaron a llenarse; las cabezas, a cubrirse de gorras y luego de cascos; el aire, a sentirse veneno; los muchachos, a guarnecerse de escudos; la anterior afonía, a gritar libertad.    

En el sendero que se ha venido recorriendo desde hace meses, mucho se ha quedado en el camino. Las medidas del gobierno para silenciarnos han cobrado cifras afiladas de heridos, detenidos y muertos. Desde que las calles se convirtieron en pisadas, se han cerrado puertas, se han censurado medios, se han bajado los párpados de voces jóvenes que gritan por un país diagnosticado de desidia y desnutrición. Mucho se ha quedado en el camino, como el miedo. Y, a pesar de que nos hemos tropezado, nos hemos caído, nos hemos raspado las rodillas y el corazón, la lucha sigue. No se puede detener al huracán una vez que la lluvia arrecia.

La actitud que hoy hemos asumido la gran mayoría de los venezolanos es símbolo de lo que queremos para Venezuela. Tenemos la fe, la esperanza y las ganas de construir un país diferente. De allí parte esa conversión de personas a ciudadanos. Quizá a eso se refería el psicólogo social Robert Rosenthal en 1965 cuando acuñó el término ‘Efecto Pigmalión’ al fenómeno de construir con nuestros pensamientos, la realidad. Según él, las expectativas de las personas pueden determinar su entorno, a ellas mismas y a quienes las rodean, tal cual como sucediera con Pigmalión en el famoso mito del poeta romano, El mito de Pigmalión, o en Pinocho con Gepeto. Como afrontemos el mundo, como lo veamos, así será.    

Mahatma Gandhi (1869-1948) decía: “Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”.

En Venezuela, aspiramos a lo que estamos luchando por construir. Que se permita soñar en grande, crecer: esa es la meta. Y aquí estamos de nuevo, haciendo historia.

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